Me pareció muy edificante presentarles este interesante artículo:
¿Por qué leo, estudio, medito y enseño Midrash? de Carl Kinbar (tomado de su blog mjti.blogs.com/midrash)
24 de Abril, 2010
Why Do I Read Midrash? (Part 1)
(That is, Why Do I Read, Study, Meditate on, and Teach Midrash?) por Carl Kinbar
El Midrash ha tenido un profundo efecto sobre mi visión de Dios y del mundo, y sobre mi vida como judío. Y pensar que mi conexión con el midrash se inició como una simple curiosidad.
En los círculos judíos es muy difícil no estar expuesto al midrash, los Rabinos usan los midrashim para ilustrar sus sermones y sus comentarios están salpicados de midrash. Con ello conocí, por ejemplo que Abraham destruyó los ídolos de su padre, o de Abraham esperando en la entrada de su tienda, dispuesto a ofrecer hospitalidad a extranjeros, y de la Shekináh acompañando a Israel al exilio. Siendo tan centradas en las Sagradas Escrituras, podría tomar estas historias seriamente. Pero la mayoría de estos comentarios lucen muy improbables, y sin embargo los mismos rabinos que estaban fascinados con los midrashim son también los responsables de la Mishnáh y del Talmud Jerusalén, las cuales son obras impresionantemente llenas de racionalidad. Lo cual impide concluir que el midrash sea una obra sin sentido.
¿Será, entonces que el midrash se introdujo en el mundo por mera curiosidad? ¿Están los rabinos afirmando que estas cosas realmente sucedieron? Y si no es así ¿Qué es todo esto del midrash? He aprendido que estas preguntas que han sido formuladas desde hace cerca de dos mil años por los sabios judíos, los comentaristas, y aun por los no especializados y muchos rabinos midrásicos quedaron maravillados. En un midrash, por ejemplo, Shammai y Hillel debaten sobre la distancia que existía entre el cielo y la tierra cuando fue entregada la Toráh en el Sinaí. El midrash salta a describir el asombro de un rabino posterior porque estos grandes hombres perdían su tiempo discutiendo tales cosas. (Nota: había un método para su locura).
Cuando comencé a leer de cerca y lentamente el midrash, empezó a cobrar sentido para mí. Los hechos no empezaron a ser más probables que antes, sino que sus narraciones, argumentos e imágenes me estaban “diciendo algo”. Me resistí a la urgencia de reducir el lenguaje creativo y visual del midrash a un resumen de su significado o mensaje, percibiendo que al hacerlo, perdería algo precioso.
Los midrashim sobre Mi amado es como una gacela es el primer ejemplo: el significado de esos midrashim pueden ser desarrollados o expandidos al hurgar más profundamente en las referencias a Egipto, el Mar, y el Sinaí. Pero si tu pierdes la imagen de la gacela saltando, has perdido el midrash.
Así, el midrash comenzó lentamente a tener sentido, las narraciones y las imágenes transmitieron a otro mundo, aquel que no es dominado por el discurso lógico a los cuales, los rabinos eran tan adeptos. Esto ha tomado años de estudio, mayormente por mi cuenta (aunque en compañía de libros), pero también con maestros y compañeros de estudio para formar las respuestas que respondieran satisfactoriamente a aquellas preguntas (en esa carrera maestros y condiscípulos darían prioridad a libros pero yo había limitado las opciones por el tiempo)
En algún momento en ese andar, me encontré leyendo midrash, no solamente para profundizar, sino con un afecto especial. El “poner los pies en la tierra” espiritualmente del midrash, embebido de narraciones e imágenes específicas, en tiempos, lugares y personas, me hablan de un nivel más profundo que el de la filosofía judía que yo estaba estudiando para aquel tiempo. Se hizo claro para mí, que los elementos concretos y visuales del midrash son más que simples medios de transmitir propuestas: son partes integrales de la visión midrásica del mundo.
La espiritualidad del midrash abraza las cosas de la vida, la propia materialidad de nuestro mundo. Comencé entonces, a cuestionar el tipo de espiritualidad que niega, o busca trascender a este mundo (Ha Olam HaZeh), el cuerpo humano, etc. por este motivo, comencé también a cuestionar la idea que relaciona a la siguiente vida, o el Mundo por Venir (HaOlam HaBa) consistiendo solo de felicidad o dicha inmaterial.
Esto me impactó profundamente como judío. Ya estoy informado que hay movimientos judíos que niegan completamente el mundo material o que tienen tendencias ascéticas (prioridad a la práctica de la perfección espiritual). Pero en la ley judía hay claras restricciones a las prácticas del ascetismo. Y las realidades concretas de la comunidad de vida judía, de la plegaria litúrgica, del calendario y de los eventos del ciclo de vida, inevitablemente ancla tales movimientos en el mundo material. Solo cuando estas realidades concretas son abandonadas, puede un judío transformarse verdaderamente en un “ser del otro mundo”.
El Midrash también impactó mi entendimiento sobre Yeshúa (Jesús). Mi atención se dirigió nuevamente a la simple declaración en Yojanán (Juan 1:1) “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros…”. En este contexto, esas palabras quieren decir “La Palabra se transformó en carne (judía) y habitó entre nosotros (los judíos)”. El nació de una mujer judía, fue circuncidado ritualmente al octavo día y vivió toda su vida como un judío entre judíos. Esto reconoce y abraza la profundidad específica de la encarnación. La Palabra no se transformó en “carne” genéricamente, porque, en definitiva no hay seres humanos “en forma genérica”. Abstraer la humanidad de Yeshúa de estos aspectos específicos – “judío” y “hombre” – compromete su humanidad, pues todos los seres humanos tienen tales rasgos específicos. [1]
Yeshúa, "la imagen del Dios invisible (Col 1:15), no es un espíritu incorpóreo, es un hombre judío quien es la imagen del Dios invisible. Mi lealtad a Él turba los sentidos de muchos de mis paisanos judíos. Aun así, la carne judía del Mesías, incrusta profundamente en Él y en los Judíos Mesiánicos, la historia judía de la redención, desde Abraham a Egipto, de Egipto al Sinaí, al Mundo por Venir (HaOlam HaBá), y en la vida judía de la comunidad actual que se reúne en la sinagoga y estudia en el Beit Midrash.
Nadie todavía ha logrado construir una “teoría unificada” que provea una explicación coherente del midrash en forma integral. Los principales sabios judíos desde Saadía Gaón a Rashí, desde éste a Maimónides y Najmánides, no están de acuerdo sobre su status. Ni siquiera hay una definición de midrash que sea comúnmente aceptada entre judíos o eruditos.
Aun si tal definición general fuera posible – y no estoy seguro de eso – yo no estoy temperamentalmente preparado para esa tarea. Como David Stern, quien se define a sí mismo como un “arqueólogo” del midrash, estoy más interesado en excavar y cernir para ver lo que se puede hallar. Escribe Stern ("My Life in Midrash," p.37):
Yo se por cierto, que soy un arqueólogo, no un arquitecto [quien desea “construir enormes edificios e intenta explicar todas las cosas”] ; Estoy interesado en los detalles, las excentricidades, las curiosidades aisladas que repentinamente hacen que todo el horizonte se mire diferente. Pero en mi relación al texto, yo también me siento un poco como el nefesh en relación al Santo, Bendito Sea. Al igual que lo segundo, hay algo acerca de textos y acabo por estudiar repetidamente aquello que me toca – lo que es, lo que no estoy seguro, quizás un sentimiento por un punto similar a otro, o al menos un punto de contacto … es estudiar como si estuviera adorando, como una celebración.
Esto es lo que midrash es para mí. Lo que comenzó como curiosidad y se convirtió en una pasión ha transformado el estudiar como adoración y celebración.
Read "Why Do I Read Midrash? (Part 2)" here.
Notas al pie
[1]I Espero haber sido suficientemente imparcial para sostener los mismos puntos si no apareciera un “judío” o si dijera que “la Palabra de transformó en una mujer china”.
Bibliografía
Stern, David. "My Life in Midrash." Prooftexts 21, 1 (2001): 23-38
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[esto es genial]
Publicado por: Alberto F. Alcalá(Del árabe Al-Kalahah) | 05/01/2010 en 05:48 p.m.
[esto es genial] Hola hermanos y hermanas del Planeta Tierra: Soy un hombre común como Udes. La única diferencia mia es que en vez ver y sufrir los problemas que me me rodean es; que yo tengo la habilidad de diagramar varias posibles soluciones, que deseo compartir con todos Udes. y/o colaborar con v/ posibles soluciones, rogando a la vez me contacte con hombres y mujeres de buena vo- luntad, con el fin de menguar las graves consecuencias de órden espiritual, eco-
lógico, teológico y cósmico que ya estan ocurriendo en n/ planeta. A.F.Alcalá
Publicado por: Alberto F. Alcalá(Del árabe Al-Kalahah) | 05/01/2010 en 06:01 p.m.
Es edificante lo que el autor dice de su amor por la lectura del Midrash y de cómo llegó a este punto de su vida. Y de lo enriquecedor para su vida ha sido este estudio. Bendito es el SEÑOR que nos permite conocerle, darnos de su amor y ponerlo en nuestro corazón.
Publicado por: Ana Rosa Morán Morán | 02/18/2011 en 09:44 p.m.